Recuerdo la primera vez que pisé su territorio, lloré: de orgullo, de alegría, de miedo porque me sentía minùscula comparada con su majestuosidad, su entrega, su bondad y belleza. Siempre he querido ser al menos un poco como ella, y a veces me alejo pero siempre està ahí para recordarme no sólo quièn soy, sino o que siempre he querido ser.
México, Pumas, Universidad... GOOYAAA!!!
1 comentario:
Total y absolutamente de acuerdo contigo. La UNAM es mi Basílica.
Publicar un comentario