martes, 30 de septiembre de 2008

Nostalgia y cachondería

La verdad es que estos meses del año me producen, desde hace varios años, nostalgia y cachondería. Ya comienzo a percibir en el ambiente el frio que nos depara el próximo invierno, los días son nublados y las mañanas terminan a la 1, por lo que todo el día tengo la sensación de que son las seis de la tarde. Si a esto le agregamos que Rudeboy programa canciones suaves y romanticonas, ya te imaginarás, querido lector, que por las tardes en lo único que pienso es en salir de trabajar.

Se me antoja quedarme en casa junto a él, beber algo caliente y mirar a través del cristal empañado de la ventana a todos los que van de prisa por la calle. También se me antoja salir a caminar sin prisa por las calles del centro histérico, escuchar la música que produce el organillo mientras su manija gira una y otra vez y detenerme a observar las fachadas y cúpulas de la Ciudad de los Palacios. Últimamente los días no me pertenecen, paso todo el día en el trabajo y los fines de semana estoy con la familia, por lo que no me haría nada mal salir a dar un paseo tomada de su brazo o sólo quedarme en casa mientras me descubro en sus ojos y me pierdo entre sus labios.

¡¡Por favor, que den las 8!!

Angie

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