martes, 25 de agosto de 2009

Que se va y que nos conviene

La última vez que en un trabajo cambiaron a mi superior apenas duré 4 meses; aunque fue un caso extraordinario porque nunca me sentí cómoda trabajando en una agencia de publicidad y algunos de mis compañeritos se creían el big brother informático y era obvia su desesperación por mantener el control del área, cuando nos informaron en mi actual trabajo que la directora de mi área —quien me entrevistó y contrató— se iba, tuve sentimientos encontrados. Por un lado me pareció chido que en menos de lo que canta un gallo ella —que al parecer le hacía falta varo para sus 3 hijos— encontrara un trabajo mejor, pero por otro me angustiaba lo que nos depararía el destino pues a quien evidentemente pondrían de jefa apenas le había dirigido un "buenos días" de tan seria que es y además es súper cercana a la jefa mayor.
Lo triste es que a su partida —y con una eliminación masiva de archivos que dejó de recuerdo—se hizo evidente que la ex-jefa tiene baja autoestima y transmite su inconformidad consigo misma a quienes trabajamos con ella.
Afortunadamente el cambio para nosotros ha sido más que positivo: todos trabajando responsable y tranquilamente sin que esté encima de nosotros con órdenes confusas y urgentes, se acabó el pleito con los de informática y, el toque final, la jefa mayor nos reune para decirnos que siempre que tengamos dudas está su puerta abierta, que le importan nuestras opiniones y que espera podamos resolver los temas laborales entre todos considerando siempre la pertinencia de las sugerencias, haciendo referencia a casos en los que la exjefa nos indicaba exactamente lo contrario... ¡Ó-ra-le! ¿será que a partir de hoy podré hacer mi trabajo no sólo por los usuarios, sino porque tal vez sí pueda contribuir con mi granito de arena a la mejora educativa en este país que tanto critico y quiero mejorar?
Animada,
Angélica