"Más nos vale que esta vereda que andamos se convierta en camino, amigos" CT
lunes, 8 de agosto de 2011
Rechazar una oferta de trabajo
Hoy alguien me dijo: yo no sé qué tienen en la cabeza ustedes que se dan el lujo de que los acepten en un buen lugar y decir que lo van a pensar!
Yo sé que las cosas en el mundo no van bien y que es difícil conseguir un trabajo con el salario suficiente para vivir de una manera decorosa sin embargo, y considerando que pasamos la mayor parte de nuestra vida en el trabajo, creo que resulta sensato pensar si de verdad queremos o no aceptar ése que se nos presenta. La mayoría de las veces ocupamos un puesto sin tener mucho conocimiento de las funciones que realizaremos, el verdadero horario que cumpliremos, las metas que deberemos alcanzar y, mucho menos, el ambiente laboral de la organización; así que tiempo después nos damos cuenta de que eso no era lo que estábamos buscando.
Yo decidí no aceptar ese trabajo por varios motivos, uno de ellos fue que, al conocer personalmente al presidente de la compañía me di cuenta de que estaría todos los días encima de mí presionandome para que cumpliera la meta impuesta (nada realista por cierto), hecho que me causaría un stress que no se pagaría con el aumento recibido por cambiar de empleo.
Es difícil decir que no, más aún cuando se tienen razones sentimentales para aceptar (como esta vez), pero a lo largo de mi vida he tomado muchas decisiones confiando en lo que siento y en este caso no vibré en la misma frecuencia.
¿Será que mi amigo y yo estaremos locos por evaluar una oferta de trabajo cuando simplemente deberíamos aceptar?
¿Tú qué piensas, querido lector?
Angie
viernes, 1 de abril de 2011
Cuando la enfermedad es bien recibida
Jamás imaginé que hubiera personas deseosas de enfermarse para obtener atención hasta que comencé a ver en la Teleserie Dr. House eso del Síndrome de Munchausen. Y tú dirás, querida lectora —Y ¿eso qué? Pues que últimamente he observado a 2 que 3 personas con un trastorno algo parecido, pues no inventan enfermedades pero hasta parecen contentos de que les hayan diagnosticado una enfermedad o les haya sucedido una tragedia y, por cierto, mientras más grave mejor. Aparentemente no quieren que nadie se entere de lo que les sucede pero en cuanto pueden hablan de ello y/o resaltan las características físicas que hacen evidente su padecimiento para que ésta no pase desapercibida. Y bueno ¿a quién no le gusta tener la atención de los demás? pero esto me pone a pensar en las reacciones que tiene la gente, al menos la que está a mi alrededor, ante la enfermedad de sus seres queridos o conocidos: Desde comprensión y apoyo hasta compasión y condescendencia. Las 2 primeras me parecen lógicas y deseables, pero las últimas son creo las más comunes y sólo contribuyen a que el enfermo entre en un estado de confort que no lo ayudará a superar la difícil prueba que se le ha puesto.
No estoy diciendo que nos volvamos insensibles o que no haya enfermedades incapacitantes y dolorosísimas pero creo que, sobre todo en esos casos, debe prevalecer el amor por encima de la lástima para que esto del Munchausen no se vuelva tan popular.
Sana, afortunadamente,
Angie
viernes, 28 de enero de 2011
Del bastón al dolor de hombros
Veo a la señora del bastón que siempre pasa corriendo y sé que se me hizo tarde, pero en lugar de apresurar el paso me detengo a pensar en por qué la gente se molesta en cargar algo tan estorboso como un bastón si no lo va a usar ¿será que llegando a su trabajo recibe algún tipo de beneficio? ¿o solo será que el bastón le da seguridad a su familia y la obligan a traerlo? A mí me sucede algo así con mi gran bolso, siempre lleno y pesado: Maquillaje que no uso, un libro que no leo, desinfectante para manos que olvido compartir y varios paquetes de pastillas para refrescar la garganta que se acumulan porque nunca recuerdo que ya traigo y entonces compro más, son algunos de los objetos que salen de la bolsa estilo Hermione Granger. Y qué decir de mi cartera que contiene todo tipo de tarjetas de afiliación y descuento pero apenas un billete. Pobre del ladrón que se atreva a alejarla de mi lado.
La cosa es que, el día que me decido a vaciar mi bolsa o cambiarla por una más pequeña, me siento insegura y termino guardando todo de nuevo. No me quiero ni imaginar todo lo que cargaré el día que tenga hijos.
Con dolor de hombros permanente,
Angiesam
P.S. Si ves, querido lector, una bolsa como la de la foto, ten piedad y cómpramela, me harías muy feliz :)
lunes, 24 de enero de 2011
El Facebook me provoca

Ninguno de mis “amigos” de Facebook sube fotos de sus momentos tristes, tampoco de cuando se pelea con su pareja o de cuando sus amigos lo han abandonado en una situación difícil, tal vez por eso me gusta. Aunque no siempre me hace sentir cosas lindas.
Hoy me puse a metichear en las fotos de una chica que conocí en la doblemente H FCPyS y tuve la sensación de que entre ella y su esposo hay complicidad, lo cual me dio alegría pero también añoranza. La complicidad es todo un tema para mí; significa confianza, entrega, reciprocidad, ¡alcahuetería comprometida, pues! Es un estado que he alcanzado con pocas personas sin esforzarme mucho y que veo muy lejano con otras aunque he tratado demasiado.
El caso es que, tras ver las fotos, mi primer impulso fue escribir en mi muro: “Ha de ser lindo tener complicidad con tu pareja”. Pero luego pensé que eso daría pie a que los demás pensaran que yo no tengo eso con mi marido y bueno, preferí no evidenciarme, así que dejé el Face y me vine para acá, este espacio íntimo en el que olvido las multitudes de las redes sociales y sólo estamos tú y yo, querido lector.
Haciéndote cómplice,
Angiesam
viernes, 21 de enero de 2011
Rebanada
Lo más extraño de todo es que recuerdo perfectamente que estaba de pie y sentía cómo se atoraban esos hilos al intentar traspasar mis huesos mientras yo pensaba: —¿y si me caigo y luego no me pueden volver a armar? Pero no me caí.
Desperté un tanto desconcertada y la angustia de perder alguna rebanada me duró hasta el mediodía, así como la sensación de "cuerpo cortado".
Enterita (afortunadamente),
Angiesam
jueves, 13 de enero de 2011
Por 300 mil
—“Por 300 mil pesos no me voy a poner a brincar, tengo un apoyo de 4 millones en la Universidad”. Esto me dijo un académico de la UAM Iztapalapa tras explicarle que el plazo de la convocatoria cerraba en 2 días.
Yo quisiera saber en qué país viven estos académicos, 300 mil pesos significarían una vivienda digna para muchos y gastarlos en una investigación sobre “Espacio público y cultura política” es un lujo que no sé si vale la pena darnos cuando hacen falta tantas cosas vitales en el país; qué triste que un académico del área de sociales sienta que merece una prórroga y trato excepcional tras regresar de sus vacaciones a Buenos Aires –cuando la mayoría no podemos ir ni a Oaxtepec— sólo porque tuvo el privilegio de crecer en una familia que no los sacó de la escuela para mantenerse, estuvo en el lugar y en el momento correcto para conseguir la súper chamba y la vida le dio la oportunidad de formar parte de la auto-considerada élite del país.
Entiendo el papel fundamental de la investigación y la educación, lo trascendente que es invertir en ella, tal vez por eso me saca tanto de onda que la mayoría de los académicos en este país sean groseros, altaneros y autocomplacientes pero exigentes con todos a su alrededor. Al menos la mayoría de los que he tratado.
Con sabor amargo,
Angie