jueves, 13 de enero de 2011

Por 300 mil

—“Por 300 mil pesos no me voy a poner a brincar, tengo un apoyo de 4 millones en la Universidad”. Esto me dijo un académico de la UAM Iztapalapa tras explicarle que el plazo de la convocatoria cerraba en 2 días.

Yo quisiera saber en qué país viven estos académicos, 300 mil pesos significarían una vivienda digna para muchos y gastarlos en una investigación sobre “Espacio público y cultura política” es un lujo que no sé si vale la pena darnos cuando hacen falta tantas cosas vitales en el país; qué triste que un académico del área de sociales sienta que merece una prórroga y trato excepcional tras regresar de sus vacaciones a Buenos Aires –cuando la mayoría no podemos ir ni a Oaxtepec— sólo porque tuvo el privilegio de crecer en una familia que no los sacó de la escuela para mantenerse, estuvo en el lugar y en el momento correcto para conseguir la súper chamba y la vida le dio la oportunidad de formar parte de la auto-considerada élite del país.

Entiendo el papel fundamental de la investigación y la educación, lo trascendente que es invertir en ella, tal vez por eso me saca tanto de onda que la mayoría de los académicos en este país sean groseros, altaneros y autocomplacientes pero exigentes con todos a su alrededor. Al menos la mayoría de los que he tratado.

Con sabor amargo,

Angie

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