Lo más extraño de todo es que recuerdo perfectamente que estaba de pie y sentía cómo se atoraban esos hilos al intentar traspasar mis huesos mientras yo pensaba: —¿y si me caigo y luego no me pueden volver a armar? Pero no me caí.
Desperté un tanto desconcertada y la angustia de perder alguna rebanada me duró hasta el mediodía, así como la sensación de "cuerpo cortado".
Enterita (afortunadamente),
Angiesam
Imagen de michaeldb
No hay comentarios:
Publicar un comentario