viernes, 1 de abril de 2011

Cuando la enfermedad es bien recibida

Jamás imaginé que hubiera personas deseosas de enfermarse para obtener atención hasta que comencé a ver en la Teleserie Dr. House eso del Síndrome de Munchausen. Y tú dirás, querida lectora —Y ¿eso qué? Pues que últimamente he observado a 2 que 3 personas con un trastorno algo parecido, pues no inventan enfermedades pero hasta parecen contentos de que les hayan diagnosticado una enfermedad o les haya sucedido una tragedia y, por cierto, mientras más grave mejor. Aparentemente no quieren que nadie se entere de lo que les sucede pero en cuanto pueden hablan de ello y/o resaltan las características físicas que hacen evidente su padecimiento para que ésta no pase desapercibida.

Y bueno ¿a quién no le gusta tener la atención de los demás? pero esto me pone a pensar en las reacciones que tiene la gente, al menos la que está a mi alrededor, ante la enfermedad de sus seres queridos o conocidos: Desde comprensión y apoyo hasta compasión y condescendencia. Las 2 primeras me parecen lógicas y deseables, pero las últimas son creo las más comunes y sólo contribuyen a que el enfermo entre en un estado de confort que no lo ayudará a superar la difícil prueba que se le ha puesto.

No estoy diciendo que nos volvamos insensibles o que no haya enfermedades incapacitantes y dolorosísimas pero creo que, sobre todo en esos casos, debe prevalecer el amor por encima de la lástima para que esto del Munchausen no se vuelva tan popular.

Sana, afortunadamente,

Angie